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Hojeadas, imprevistos que ensordecen
Es mi tinta, es mi dicha, es mi condena enclaustrada en el pecho y el deceso. No me importan las recurrencias en el mismo agujero acuoso de la cerca de ollín y silicio. Impúdica entre las yemas de números y hojuelas, el pacto de cobre y azufre echado fuera en el santiamén aledaño ¿Gastar tinta…