Allí pudimos hacer algo que denominé “Concilio”, me encantó reflejar en una imagen el acto de la entrega de sí en el mero hecho de un click y tus ojos. Pude reducirlo en letras:
“Un sacerdocio se une con la captura del instante, de esa entrega corpórea que entremezcla el espíritu en el acto del hallazgo fotográfico”.
Aunque a veces tienda a huir de mi propia visión reflejada en una cámara, en mi tarde sabatina, disfruté inmesamente de algo que me hace sentir increíblemente feliz, descubrir mi entorno ante el diafragma sea de una cámara de video o fotográfica.




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