Respiro despojada desde hace mucho de cualquier ollín maniatado, de cualquier hierba inmóvil, de acero, de hojaldre y de terciopelo.

Feliz de sólo respirar, alegre de tanto revolotear, con iniciativas y formando parte de un colectivo, pues feliz, esperanzada de la conformidad de los pasos a derecha y a izquierda. En completa seguridad, con las Y abiertas como tijeretas en mis manos, sin ninguna alusión a los somníferos del ayer. Con una perspectiva enfocada, en primera persona, con quienes se adosan al matorral de mis aguas precisas, impetuosas, calizas y ya no movedizas. Asentada como retablo inquieto, como click entre pequeños cromas.
Soy feliz, y aquellos que me acompañan en este nuevo proyecto que promete, mis más sentidos abrazos porque señores esta fusión comprende “arrasar”.





Deja un comentario