Es preciosa la adyacencia verbal, blancura una suerte de limpieza, del entorno, las molestias, es un momento de cese al fuego donde se paraliza lo cercano y lejano, y existe un halo especial de llevar la fiesta en paz. Rodeada de muchas nacionalidades, acentos, costumbres, ponches de diversos colores y sabores. Admito que ha sido un 2009 cual sube y baja, un tanto bipolar, altanero y arisco pero al final de las leguas se fue calmando y entregando la dureza a una suavidad de plumas y patas arriba.
Feliz navidad que este 2010 sea pleno, de salud, inmensidad interna y de muchas sonrisas para todos.






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