Querer o no, siempre ha sido un motivo de escritura, disertaciones y horas de caminar entre mareas indecisas. La entrega preciada del ego tiende a reforzar temores adentrados, no es sencillo abrirse por completo. Una frase de Cerati me trae a la mente, la realidad de guardar para nosotros mismos, algo. Ese algo que protegemos y confiscamos a la vida con una bandera propia de piel y neuronas, lo profundo y simple que nos caracteriza en esencia de otros entornos.
Las semanas se acortan y mi regreso obligado a las tierras que me dieron color, me hace pensar en la sencillez de los sentimientos, y del refuerzo constante que tendemos a dar los seres humanos, a complicaciones innecesarias, a lo mejor para sentirnos mayormente especiales o complejos. La vida es corta y vale la pena amar y sentirse amado, a estar en solitario por miedo a volver a confiar en las personas.
Prefiero amar a sentir una vida sin próposito y carente de ondas que conmuevan mi ser. El comienzo del 2010, me trata con caricias, temperaturas bajas y un soplido interno que cabalga solo a toda velocidad y con su propio autocontrol/





Deja un comentario