
No hay nada más tedioso, que girar en torno a los designios de una persona, una suerte de tríada mística bipolar o tripolar de un individuo/a. Quien decide en que puede y el que no puede, y sus fieles adeptos deben someterse endeblemente, a sus planes, inversiones de tiempo y siempre guardar la compostura.
En este lío de imprecisiones, es preferible marcar distancia en la vorágine desigual, y aunque uno trate de adaptarse cual plastilina en mano de infante. Acontece y desinforma la interioridad del mito, quienes realmente están allí en la consecuencia y no a control remoto, se adentran y la duda acrecenta. No pasaré los chances, las rejillas y lo oscuro de un roce nocturno. A barajear los días, ¿por qué anclarse en lo impreciso? Súbito tren, de réhenes que se sorprenden de los malabares de tu proyección, como un ardid siempre tus opuestos buscarán el reflector de luces atestado en tu acto de medianoche.




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