
Álgido, tórrido y movidizo entre el cuadrante y el compás de demarcaciones.
Lucero huidizo del nocturlabio húmedo, inacabado en el borde rojizo del néctar repleto de magnolias.
Hundes la nariz, el polén te seduce en el titubeo linguístico del abecedario circular, asfixiante y edulcurado.
El sextante, la vela derecha resquebraja el manto del astrolabio de la osa mayor que recelosa sostiene a su hermana menor.
Una brújula magnética, chasquido de huellas, ondas de mármol en tu cabellera.
Tan sólo en la profundidad de las cavidades del mar, del ensordecedor sonido de un gemido entrecortado-




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