
En la levedad del ser, del no ser, las estructuras no toman formas humanas quiebran el rasgo, el latido y la penuria.
En el afán del encaje, bordes irresueltos, inconclusos, impolutos.
El cruce de lo diáfano, intransigencia evolutiva, emulación del aprendiz.
Sentir irreverente,
dogma de vida,
a la caza del doblez, el juego, el patrón, las piezas, el jaque mate.
El embrujo sin garantía,
la conciencia acortada,
el designio de la brevedad,
dardos lunares,
sin alevosía ni propiedades,
el plural no existe,
el uno irascible,
permanece en los adoquines de piel,
pliegues, ojal, laurel, jazmín
y el fin.
Carpediem, luna menguante,
sé que no durarás
en mí




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