Pues sí, mi amigo “Ciorán” tenía razón, no es nada recomendable apegarse a las personas, hay que dejarlas ir como cartas de póker. Unas van y vienen, otras se extinguen con el tiempo. No sé si llamarle torpeza humana, o anhelo de la realidad, el fin en sí mismo sólo confluye en el bienestar individual.
Ni idea si me arrepienta de la decisión, me pareció correcta y allí quedó…
Líneas que se esfuman, como piezas del ajedrez divino, nada perdura por los siglos ni siquiera la compañia de las personas. En este nuevo año las formas de mis raíces movedizas, no compaginan con lo que fui alguna vez, cedo, dejo ir, y la novedad viene tranquila con siluetas desconocidas. Bah además no me perdí de mayor cosa, tanta lógica no sirve de nada.





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