La espera soñada, el hálito perfecto se esconde sin defecto

Dueña de sí, del tiempo, mis circunstancias, sin horarios con peso en los costados.

Fuera de todo cliché, las puertas tienden a ceder, los picaportes se retuercen y dan paso a la apertura que subyace. No sé si sea una etapa, pero la paz  no tiene precio. Repaso los días y los años, la vieja hojalata que nutría la escafandra pasada, ha sido renovada en sus entrañas.

Un día cualquiera de bases robustas con fecha de 1958, de libertades y repudio a la represión. Marchas, banderas y proclamas, hoy no soy parte de ellas. Como vidente de la realidad, compagino con la victoria lejana que dará el poder divino cuando cese esta “nuestra violencia rojiza”.

Sólo esperar el trajín  escondido dentro de las nubes…

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