A diferencia de aquellos que tienen tiempo de sobra para andar merodeando cual vagos en la vida ajena, el tiempo y sus dagas  no duran tanto como quisiera. El mes de mayo ha sido increíble, celebraciones van y  vienen, fachas magnas y siempre recordadas.

A un día de cumplir una treintena, tranquila sin mayores sobresaltos y agradecida por el tratar del cosmos, en el despojar de Nosferatus espirituales, seres  infames suerte de vampiros kármicos.

Del resto me dispongo a olfatear las ondas de las estrellas con quienes siempre han estado ahí sin pedir nada a cambio.

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