Muchos creen que se encuentran exentos de ser protagonistas, al esconderse bajo una pared, escritorio, una responsabilidad  o palabras de adulación compulsiva. La experiencia convertida en misoginia, una constante desde la fundación de un lugar, pareciera una arremetida contra el color local. Fuera de una cúpula asfixiante el hidrógeno -fuente de vida mortal- regenera mis pensamientos, moléculas y el concepto de sustento vs  la dignidad y el respeto propio. Como decía Boccacio “vale más actuar exponiéndose a arrepentirse de ello, que arrepentirse de no haber hecho nada”; prefiero vivir mi camino que nublarme en los miedos proyectados de quien infunda la histeria como forma de vida colectiva.

Jenn

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