A pocos días de una elección colectiva que puede cambiar por completo el rumbo nefasto que hemos tenido en 14 años de des-gobierno. Pienso que todos los venezolanos -o al menos la mayoría- estamos sometidos, a un estado de histeria y paranoia consecuente a la saturación del mensaje político.
Algunas semanas atrás bromeaba con la idea de escasez de algunos fármacos que inducen al sueño o bajan un poco la ansiedad. Pues no hay que ser mago para darse cuenta que ha sido así. Mucha tensión vs estados de histeria colectiva que van desde la alegría en su máxima expresión hasta ideas ilusorias de derrota, saqueos, guerra civil y casi que zombies resucitarían de los cementerios para esta lucha apocalíptica.
Sea cual fuera el panorama que se defina en estas elecciones cruciales. No debemos dejar de apuntar al dedal de los sueños. Éstos yacen como un tejido estelar entre las neuronas que componen nuestro cerebro. Hemisferio derecho e izquierdo permanecen inseparables ante esta batalla, la cual quiere socavar los sueños de quienes hemos surgido a costa de esfuerzo y concreción de sueños.
¡Ánimo los sueños no tienen fin!





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