Con menos sueño de lo usual el último día del año me ha levantado de mis aposentos con cierto aire de preocupación y agradecimiento. Irónicamente dos sensaciones que no tienen nada que ver una con la otra. La preocupación se origina del panorama que se avecina en Venezuela, la muerte de un personaje que ha enlutado el hogar de miles de ciudadanos – incluyéndome- y el nacimiento de pugnas internas que irán en detrimento de una sana transición.
Mi particular agradecimiento se debe a los azares del altísimo, quien no me abandona en su juicio, cuidado y guianza. Para mí este año 2012 ha sido de crecimiento espiritual, mental y profesional. He tenido el privilegio de ver cristalizados mis sueños, ser liberada de yugos y posteriormente he disfrutado a plenitud de las acciones de mis decisiones. Tal año se vislumbra como uno plagado de retos, noticias difíciles en lo económico, social y pare usted de contar. Sin embargo, la esperanza y la fe no se pierden aunque vengan momentos de pruebas con todo y eso seguiré con mi confianza plena en aquel que nunca me ha defraudado.
Doy gracias por conocer personas talentosas. Reiteré una vez más la naturaleza dual del ser humano: excelsa bendición y tremenda maldición. La doblez del espíritu y la fatuidad de otros. No obstante, todo te refuerza quién eres, dónde vas y qué serás.
Con los brazos abiertos para el inicio de este 2012 que dudo que sea con “profecías mayas, hercobulus y un asteroide fulminando la tierra”.
Paz





Deja un comentario