Atrapada en el diván de las horas, las incógnitas y los espacios entre neuronas. La noche sigue su curso y mi mente absorta dictamina la sentencia a la contigencia.
La usanza desertora,
la palabra detractora,
la objetivización de los géneros
y las leyes tras los estratagemas de una firma desvanecida.
Fugaz,
anclado en el pasado,
pereces sin remedio en el andén de mis memorias.





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