
Anécdotas sigilosas envueltas en el rubor del quiebre entre los sentidos y el resguardo. La apuesta duradera de algunos meses, enturbió la muralla del desuso y los años de la distancia. Anticipo fraccionario de las últimas semanas del ascenso, esa temida caída libre de estrepitoso descenso.
El uno y el todo quién sabe dónde nos deparará el azar. Tus dados y los míos confinados a la constelación del cómo y el hallazgo del cuándo. Pocas veces eludí los signos, seguidillas en zig zag, destinos inciertos de ayer y hoy.
Las valijas, la despedida, el cuido, la premura y el diván mutuo; cofradía eterna de aquellos amantes que se funden en continentes imprecisos.
Nudos, desenlaces y comunicaciones digitales ¿dónde nos llevará el río de lo eterno y lo infinito?




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