
Luego de una semana de muchas emociones logro sentarme frente al monitor, a iniciar mi ritual de letras compartidas en el mundo digital. Han sido días de excelentes noticias y el cierre de un ciclo laboral de dos años. Un hijo editorial con el que crecí como profesional, compartí con seres muy especiales y viví momentos variopintos. Dios en su inmensa sabiduría siempre sortea mis ciclos días antes o semanas después de mi cumpleaños. Mayo es un mes sumamente especial para mí por tratarse de un impar florido por la primavera.
Años atrás estuve estuve cerca de los cerezos en Nueva York y Washington, memorias que atesoro en mi banco visual. En los años siguientes también estuve rodeada de flores y otros recuerdos que se concatenaron hasta lograr la perfección de la imperfección. Las historias demarcan un punto y final para dar vida a un nuevo capítulo ¡bienvenido seas, abril!




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