
En casa acompañada con el goteo de la brisa de este domingo y su regalo líquido estelar. Nunca me han gustado los domingos demasiado movidos. Al séptimo día vio que su obra era buena y decidió reposar. Sí, un stop a las ideas, lo porvenir, por concretar, por caminar, por analizar y por decidir.
La parada necesaria de ti, de él, de ella, de ustedes, de mí y del resto. Entre sabanas música de Grimes, lentes para leer, un té con leche, un croissant de manzana y mis ganas de |sencillamente no hacer nada. Tengo la costumbre de leer noticias, TL ajenos de quienes sigo, blogs y sites que son mi santuario.
Mi sábado fue movido y dedicado a mí, al crecimiento profesional e intelectual. A ese nutrirse un poco para no quemarse en un mismo puesto, bajo la misma ordenanza y el mismo color de las paredes. Los cambios se dan conforme los decidas y yo decidí el mío. Agradecida a la providencia, las amistades, los consejos y a esa voz interna que te dirige (para bien o para mal) lo que se debe hacer.
Hasta para ti también hay un stop…




Deja un comentario