
El torrente hormonal, unas cuantas copas de vino y el anhelo de encontrar lo correcto muchas veces te nubla el olfato, la voz interna y la percepción en tiempo real. Lecturas compartidas en muros individuales y de acceso selectivo, se tornan en el listón rojo que te previene de un daño asegurado. Historias de cruces de confianza, juegos debajo de las fachadas morales se convierten en el enemigo. Algunos no entienden que hay límites que no deben cruzarse, y cuando lo haces a sabiendas de las consecuencias, nada puede volver a ser cómo fue en el pasado.
La historia me la sé, la he vivido una vez y otra vez, a decir verdad, jugar a ser la punta del iceberg me aburre tremendamente. Pensé que la adultez venía con la edad, con las cicatrices, las vivencias, los silencios cómodos o no. Pues, erré una vez más en la mala percepción, la madurez es un estado mental que te lo forma el respeto al otro y a ti mismo.
Me causa risa cuando me señalan como una interlocutora que suena a una terapeuta, al menos las horas en el sillón han surtido efecto y me han dado la claridad de lo qué quiero, lo qué no, lo necesario y lo innecesario.
El fluir en este aspecto se ha vuelto el peor de los consejos que cualquier amistad ha podido darme, uno va desarrollando la capacidad de discernir, de leer entre líneas, y en esa lectura debajo de lo obvio te demarca la existencia de apegos, sentimientos, compañía previa y cercanía. A lo mejor si esto me hubiese tocado hace 7 años atrás habría transitado tal laberinto. El cansancio y la clarividencia hacen mella y prefieres lanzar la bomba de humo y dejarlo todo así.
Me produce un poco de gracia el desinterés, el miedo al cliché, y mi eterno ridículo de llegar en los peores momentos en la vida del género masculino. En su mayoría enredados por los recovecos de Cupido, sus pasiones desbordadas o la soledad que te hace agarrar lo que tienes seguro a la mano.
A veces las pruebas que se repiten una y otra vez te declaran que el lover test no ha sido aprobado del todo. Sin embargo, lo que me gusta de esta situación es que te permite conocer si estás dispuesto o no a pasar la materia. En mi caso prefiero retirarla e inscribirla el semestre que viene. Pensé en tonteras como el destino, los años, y la supuesta compatibilidad de caracteres o parecidos. Si el fatum fuese sido tan certero dudo que me haya enviado algo con ciclos inconclusos.
Nunca he entendido el afán del ser humano de estar con un mellizo o gemelo en las lides del amor, estar ante un espejo puede ser agradable en una fantasía a lo Shirley Manson en el vídeo “The World Is Not Enough“, pero en el mundo real puede ser la razón que origine el aburrimiento y el desdén.
Muchos fuimos masoquistas, muchos idealistas, otros escépticos, algunos no tuvimos valor propio, creímos en las historias noveleras del siglo XVII, las cuales señalaban que para alcanzar la felicidad y el amor hay que sufrir. Insisto prefiero saltarme ese paso y seguir mi camino guiado por la concreción de mis sueños.
Con toda la sinceridad vi esa pequeña sparkle que hizo tener la valentía necesaria para mostrar un poco más de lo que he estado dispuesta a enseñar desde hace unos cuantos años.
Gracias por compartir un poco de tu sapiencia,
Jenn




Deja un comentario