Todos nos volvemos nostálgicos, soñadores e inclusive menos pragmáticos. La edad no es una limitante de la imaginación y la imaginación, no se limita con el mero hecho de ser adultos. La perfecta conexión con ese espíritu eterno y rebelde, nos dirige, a un cosmos sin mayores atajos sólo queda: ser uno mismo.

Por eso, me encantan las expresiones artísticas que juegan con la ambivalencia de ser adultos, sin perder ese hilo llamado niñez. La artista Jessica Dance conocida por su propuesta pop textil, me vuelve a sorprender con la magia de los hilos y las figuras cotidianas. Su expresión tactil ha variado con los años: ha ido desde los alimentos hasta los electrodomésticos y algunos elementos de lujo. Entre los clientes que se han anotado a este boom del tejido destacan: Vogue, Google, Mulberry, Adam & Eve DDB Creative Review, la revista Vanity Fair, la Libertad, Topshop, Silva, Hunter, Selfridges, Berghaus, Marie Claire, GAP, Endsleigh y TimeOut
Les comparto este genial video que habla por sí solo de su fantástica obra:




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