El creador belga conocido por una impecable estética que ha influido la industria de la moda en las últimas décadas, publica una retrospectiva de su trabajo, en dos volúmenes dignos de colección que incluyen más de 2.000 fotografías, algunas inéditas, y detalles de sus exclusivos desfiles.

El pasado 1 de marzo, Dries Van Noten supo valorar el éxito que ha obtenido y el respeto de otros diseñadores. Tal emoción la experimentó durante esta fecha, en la cual literalmente lloró de felicidad. El icónico momento tuvo lugar alrededor de sus amigos más íntimos, críticos de moda y en medio de un centenar de modelos que habían desfilado para él ¿la razón? El desfile sería el número 100 de la carrera de Van Noten.

Luego de siete meses de aquel día inolvidable, el diseñador decide repasar su historia a través de dos libros que inmortalizan la creación de su firma, la concepción de las colecciones, el imaginario detrás de las locaciones que eligió para sus desfiles, el backstage y por supuesto las invitaciones. El primer volumen fue dedicado a los cincuenta primeros shows, y el segundo recopila los otros cincuenta.
“Me gusta la idea de que esto vaya a conmemorar mi pasado para que así pueda enfocarme al futuro y evolucionar como diseñador”, afirmó Van Noten.
De sus inicios
Los críticos más avezados definen sus creaciones como hechas para durar una eternidad por su atemporalidad y personalidad propia. El diseñador tiene un entrenamiento nato en la sastrería y cortes de patrones, pues creció con ello desde que era niño en Amberes, su papá era una de los sastres más conocidos de Europa. Sus inicios tuvieron como centro de formación la Royal Academy de Amberes y trabajó como asesor antes de incursionar en la moda masculina. Los almacenes Barney’s sucumbieron a su encanto con su primera colección.
Al detallar minuciosamente su legado podemos destacar sus piezas dedicadas a la mujer que trabaja día a día, como toda una oda a la sastrería, las chaquetas de cortes perfectos, maxi abrigos con personalidad, piezas reinterpretadas con estampados que van desde las rosas inglesas, el ikat, las figuras geométricas, el papel chintzy y hasta el paisley.
“No llegan tales palabras a describir la sofisticación de las prendas, las mezclas de color y texturas. Cuando el satén plateado se enfrentaba al terciopelo o la piel, se desataba una sensación extraordinaria, una imaginación que trasciende las expectativas de la mayoría”, así describía Suzy Menkes el desfile centenario de Dries Van Noten.





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