Quiero compartirles una reflexión personal de lo que ha ocurrido en el mundo del lujo y la moda, y cómo está pandemia cambió la perspectiva de la humanidad. Lo esencial se hizo importante y los cánones antiguos cedieron a un cambio vertiginoso.

Uno de los primeros fenómenos sociales que incidió en las comunicaciones de firmas de lujo fue el Black Lives Matter. Cartier, Chopard, Dior, Tifanny and Co, Chanel y Messika son algunas de las marcas que se han sumado a visibilizar el problema del racismo y la violencia a través de las redes sociales. Así como artistas, celebridades, medios de comunicación, líderes gubernamentales, y grandes industrias de todos los rubros, la moda y el lujo también han dado muestra de su completo rechazo y descontento por los estragos que está generando la falta de conciencia social en temas aún visibles en pleno siglo XXI.

Además de asentar una postura ante las injusticias raciales, esta pandemia dejó ver el lado humano del lujo. Uno de los joyeros italianos más importantes del mundo fijó su mirada no solo en los estragos económicos sino en el activo más importante: la humanidad. Aunque la pandemia del COVID-19 golpeó la industria del lujo, fueron las mismas marcas quienes conscientes de la situación reaccionaron de manera racional, aportando grandes sumas de dinero en apoyo a los pacientes afectados, buscando la cura a la enfermedad y colaborando con centros investigativos de virología. Son diversas las marcas que se encuentran trabajando de múltiples maneras para aportar y colaborar desde sus trincheras muy a pesar del grave impacto económico que la crisis ha traído consigo desde su propagación.

Armani, Ralph Lauren., Versace, Carolina Herrera, Louis Vuitton, Gucci, el Grupo Kering, Bulgari y otras empresas del mismo sector han opinado exactamente igual. Aunque saben que la pandemia ha ocasionado costos extraordinarios, aseguran estar enfrentándolos con un entusiasmo mayor al habitual, sin demora pero con suprema conciencia.
Uno de los joyeros más importantes de Italia, Roberto Coin, dio a conocer su punto de vista como empresa y habló del impacto que ha generado por lo menos en Europa y de lo que vendrá próximamente.
“Poner a los negocios de un lado y enfocarse en la sociedad, en la humanidad y el colectivo mundial. “Los negocios volverán. La gente no lo hará”, han sido parte de las palabras recogidas por la revista en su encuentro con Coin, dejando en claro su posición actual frente a la pandemia.
La humanidad el baluarte más importante
La casa italiana que alberga marcas como Balenciaga y Gucci, donaron 1.1 millones de mascarillas para centros de salud en Italia, pero también, donaron 55 mil uniformes médicos para el personal. Miuccia Prada confeccionó 110 mil mascarillas y 80 mil batas médicas para hospitales de La Toscana. En el caso particular de Bulgari, donaron equipo médico a todos los hospitales de Italia y del Cantón de Neuchâtel, en Suiza. La casa de lujo donó y distribuyó alrededor de cien mil botellas de gel antibacterial hidroalcohólico (envasadas en botellas reciclables de 75 ml) en Europa.

No cabe duda que la vida cambió, la percepción de la normalidad quedó atrás, y el propósito individual que vinimos a cumplir cobró un nuevo significado. En un tiempo nuevo, pudimos reencontrarnos con nuestras raíces, entender que somos humanos y no podemos controlarlo todo. De este 2020, surgió un diálogo global en el que la búsqueda de la equidad, el entendimiento de las diferencias y el respeto al prójimo han sido el clamor de una generación que reclama una renovación estética y moral.
Me despido con un versículo que me encanta de la Biblia que habla del vivir afanado por el futuro:
“Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas”.
Mateo 6:34





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