“Los actos humanos pueden llegar a ser brutales cuando la razón es suprimida”.


Una frase bastante interesante para mi gusto,  para aquellos que me conocen, deben estar enterados de mi gran fascinación por todo aquello que compone la mente humana, sus recovecos, sus lugares cubiertos de ollín y un poco de gloria. Aquello que en algún momento olvidamos como método autoinducido que protege nuestro ser, como muro que elimina todo lo que nos pudo perturbar en alguna circunstancia no muy agradable.

En esta etapa que denomino mi proceso, anoche pude leer unas 8 historias de un chico que vive en Madrid, su punto de vista acerca de las relaciones me parecieron sumamente acertadas, de hecho compartí muchas de ellas. Normalmente cuando me enfrasco en un tema, las señales que dan los puntos cardinales, las situaciones y los caminos convidan a una misma dirección. El día de hoy, hice un acuerdo entre mi mente y mis sentimientos, los senté a uno al frente del otro y los convidé a realizar un pacto que espero que dure más de 7 años al menos  (ironía de la futura paz mundial) para así lograr la unidad y la concordancia entre el verbo y la acción;  realmente en esta conversación  desentrañé  al gran culpable, de muchas de las acciones que ejecutamos los mortales en esta tierra de compendios y extremos.

Pues sí estimados, el miedo, una arma forjada contra nosotros mismos, que prospera según el péndulo que oculta el deseo de no enfrentarlo. Podríamos huir de el a través de vías incontables, la autoinducción de la negación interna de lo que sucede a nuestro alrededor, algunas veces las adicciones pueden enfrascarse en un temor eterno, una vía que nos permite huir por segundos u horas, sea lo que sea. Quiero compartir un artículo que leí de una reconocida psicóloga chilena, Ester Morales egresada de la Universidad Pontificia de Chile, que responde a algunos de mis cuestionamientos del día de hoy.

En definitiva, el miedo destruye pocas veces construye.


Quienes trabajamos como terapeutas, vemos permanentemente los estragos que causa el miedo en el cuerpo y la mente de las personas; el estrés, la angustia, la ansiedad, las adicciones, la depresión y la crisis de pánico, son solo diferentes formas de miedo. El miedo enfría, detiene, paraliza, y luego vivimos las consecuencias de no poder hacer o decir cosas que nos beneficiarían, cayendo en círculos viciosos, transformándonos en personas infelices, diferentes a como quisiéramos ser.

Cuando mis pacientes empiezan una terapia conmigo, yo les sugiero dejar de ver los noticiarios nocturnos, reemplazándolos por leer un libro entretenido, escuchar música relajante o ver una película agradable.

Alguna vez leí una frase que no entendí en ese momento “el miedo es lo contrario al amor”, y ahora después de mucho tiempo estoy plenamente de acuerdo con dicha afirmación, porque el amor es expansivo, cálido, abre nuestro corazón a dar y recibir, nos moviliza a actuar, logrando un instantáneo beneficio…solo imagina el efecto de una sonrisa que alguien te regala durante el día.

Fui una niña tímida y solitaria criada por abuelos, y un día, como a los doce años, decidí participar en un taller de teatro en mi colegio, sin saber que esa experiencia cambiaría mi vida, y mucho tiempo después sería psicóloga y estaría escribiendo artículos para un prestigioso diario en mi país, sería entrevistada en la radio y participaría como panelista en un programa de televisión; AHORA SE QUE ESO SOLO LO PUDE LOGRAR, PORQUE APRENDÍ A SUPERAR EL MIEDO, REPRESENTANDO PERSONAJES DIFERENTES A MI.

Si no eres una persona plena y feliz, si no disfrutas de la vida, crees tener mala suerte y nada te resulta bien, seguro que eres una víctima del miedo.¿No sabes como hacerlo? ¿Te sientes atrapado? Comienza dando pequeños pasos, tan pequeños que no te asusten, desencanten, acaben con el impulso o la buena intención.

Hay un libro muy interesante que leí hace poco, un amigo me trajo un libro de Buenos Aires, porque no encontró el que le encargué, y trata acerca del Kaizen, un nombre japonés para denominar algo tan simple, como es ir paso a paso, para lograr cualquier meta que nos propongamos, desde ser más ordenados, hasta bajar de peso, cambiarnos de trabajo, o encontrar a la pareja adecuada. La base sería empezar por hacerse pequeñas preguntas como: ¿QUÉ PEQUEÑA ACCIÓN ESTOY DISPUESTA A HACER PARA LOGRAR XXX?

No cabe duda de que los pequeños logros siempre nos animan, esto es un guerrero poderoso que destruye el miedo, nos ayuda a mejorar nuestra autoestima y la conciencia de que somos capaces, también reconociendo que cosas nos hacen bien y que cosas nos hacen mal, esto ayuda a aceptarnos, querernos y valorarnos.

Los procesos adictivos en nuestra sociedad moderna se inician por miedo y soledad hasta transformarse en un cruel castigo que la persona se infiere así misma dañando su vida y la de otros.

MILES DE PERSONAS EN EL MUNDO HAN SIDO CAPACES DE ABANDONAR UNA RELACIÓN DE PAREJA INSANA, DEJAR DE FUMAR O TOMAR ALCOHOL, Y NO ME CABE DUDA DE QUE EL PROCESO DE INICIO FUE UN PEQUEÑO ACTO DE AMOR DE ELLOS HACIA SÍ MISMOS.

.

Creo que es tiempo de abandonar el miedo, siempre es mejor el amor.


Deja un comentario

Trending

Descubre más desde La Necesidad del Arte

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo