Mientras hoy unos celebran Halloween, con creencias paganas, moda, tragos, fiestas de disfraces, risas, bailes y paradas por doquier en cualquier estado americano. Mi noche, transgrede entre el rechinar de mi ventana, con la pantalla deshecha en plano, ante la pared natural de mi vivienda. Una noche de 1ero de noviembre junté mis fuerzas, para hacerle frente a una película que venía huyendo, no por mal, sino el contraste de belleza un poco conjugada con acontecimientos de mi vida. Como suele ser en mi persona, no me amilano ante las vicisitudes, tomo un poco de tiempo para juntar fuerzas de las cenizas como el fénix, y remontarme de nuevo en las alturas como las águilas con la pera en alto y el deseo de seguir la carrera de los días hasta que llegue el momento de perder el hálito natural del emblema.

Amantes, Ana y Otto

En el site IMDB le dan unas 7.8 estrellas, supongo a que se debe un poco por la manera rebuscada en que se cuenta la historia, pero para mí justamente es el detalle que la hace atractiva, no me gusta que me den todo de boquita sin que me den cabida al análisis,  me fascinó el cuido del detalle, me recordó mucho al cortometraje que dio vida a Amelié Poulain.

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Destiny cannot be denied.  Un film de Julio Médem, en el se narra una historia  bajo  los signos de un inequívoco destino. O de un azar lleno de casualidades, como quiera verse. Para empezar, los nombres de ambos son palíndromos, cosa que, aunque no tiene mayor trascendencia, dotará a la película de un indescifrable misterio. Alvaro, será el nombre del padre de Otto, quien involuntariamente unirá a los dos protagonistas cuando decide vivir con la madre de Ana, pero también será el nombre del último padrastro de Ana, con quien su madre se muda después de abandonar al padre de Otto.

El abuelo de Otto conoce a un soldado Alemán (llamado Otto) que se queda atorado con su paracaídas en un árbol cuando su escuadrón hacía estragos en tierras españolas y ambos terminan haciéndose amigos. Ana conocerá a ese mismo alemán cuando decide viajar a la zona del círculo polar en tierras finlandesas. En fin, una serie de casualidades un tanto circulares que permean por toda la historia.  La película está dividida en tres partes: la infancia de Ana y Otto, su adolescencia y el principio de la madurez de ambos. En la primera, los niños se conocen de una manera fortuita, en algo que de pronto parece un persecución salida de la nada. Otto va por la pelota que ha salido de los muros de la escuela y Ana huye de su madre, y acaso de la vida, cuando se entera de la muerte de su padre. Después de conocer a Ana, Otto escribe una frase en diversos papeles que después lanza en forma de avioncitos por una ventana. Esa frase servirá para el primer encuentro entre los padres de ambos, que más tarde unirán sus vidas. En la segunda parte, Ana y Otto se encuentran en plena adolescencia, con los impulsos carnales a flor de piel. Otto, que vivía con su madre, decide irse a vivir con su padre y la madre de Ana, sólo para estar cerca de ella. La tercera seríaquitarle el encanto a la película si la describo por estos lares.

Cabe mencionar que la narrativa se basa en la visión subjetiva de los personajes, quienes cuentan a su propia manera lo que van viviendo. De tal forma que un mismo suceso tiene minúsculas, aunque significativas variantes, dependiendo si lo narra Ana u Otto. Otro gran acierto en la película de Julio Médem es el equilibrio logrado entre la alegría y la tristeza, lo cual la aleja de los patetismos baratos y la acerca más a una esencia humana, en la que nadie está a salvo de su propio destino.

3 respuestas a «Los amantes del Círculo Polar Ártico»

  1. WoW!

    Has hablado de una de mis películas favoritas sin ninguna duda. Los amantes del círculo polar me cautivó la primera vez que la vi hace ya muchos años (la pusieron en TV un martes a las 2 de la madrugada y me quedé hasta el final pese a que al día siguiente me levantaba a las 7) por esa historia de amor/desamor encuentros/desencuentros contada desde los ojos del Ana y desde los ojos de Otto.

    Además, el cambio de perspectiva del amor desde la inocencia de los niños hasta la pasión sexual de la adolescencia es otro aspecto que me encanta de esta obra.

    Sin duda es una de mis películas favoritas, y las dos o tres veces que la he vuelto a ver desde entonces ha sido como volver a descubrirla por primera vez.

    ¡Me has alegrado la mañana hablando de esta película, Jenn! 🙂

  2. una de mis peliculas favoritas. Según suena la música del principio ya empiezo a llorar. No se ni las veces que la he visto, ni cuantas veces he usado sus frases: “nunca tuve el corazón tan rojo”, “se puede escribir mi vida uniendo casualidades”… y cuando visité el circulo polar me entraron ganás de plantar una silla sobre la línea y pararme allí a esperar mi ultima causalidad, la mas grande…

  3. ME soprendió muchísimo leer dos comentarios de mis chicuelos del otro lado del océano, la verdad Mclover esas dos frases me marcaron, siempre he creído en la terminología de la causalidad más que de la casualidad, creo en los detalles, los ángulos, los diagramas de la vida, los fragmentos que no cesan y el cosmos, el mundo está en constante movimiento y nosotros como meras líneas dentro de un círculo polar ártico, estamos en el medio de la nada y del todo. Sólo con cruzar una línea, cerramos o iniciamos un nuevo destino.

    El corazón más rojo, que dulce ese corazón tan redondo y rojo, cuando lo vi me provocó devorarlo, demasiado codiciable.

    Me encantó cuando ella al llegar a la cabaña de una se colocó del otro lado de la línea. Simplemente hermosa…

    Y para mí queridísimo Luis, hombre cada vez me sorprender más los gustos en común. Nos debemos las tapas, hombre y unos buenos vinos. Créeme que entró e mi top ten de pelis, ahora voy a ver una que se llama Lugares Comunes… sólo el nombre me llama la atención cuando la vea, publico mi mini reseña por estos lares. Mándale saludos a Amélie de mi parte. (K) 😀

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