
Hoy al correr desaforada a casa, tenía la ilusión de llegar, abrir su cajita y verlo en vida…
Deseaba salvar a esa pequeña bolita llamada azulejo, me dio un gran dolor verlo allí inmóvil sin piar, sin sustento.
La verdad no sirvo para la muerte, la muy jodida me ha golpeado unas cuantas veces, retrocedí a los años en que vi a mi conejo morir, y fue el primer golpe de la muy degenerada, mi bisabuela, mi primo, mi hermano, mi abuela y tantos seres hermosos que han pasado por mi vida.
Veo la vida en sus ojos y luego la muerte.
Así comenzó mi lunes al lado, de un artículo comentado en el país origen de mi pluma, paradójicamente una pluma que vi marcharse en mis huellas al dejarte ir.
Me encariñé contigo Twitter, gracias mi gran A por oírme lo necesitaba.




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